El Callar y otras rutinas defensivas

Enviado por Juan M Molina el 16/12/2010 a las 02:55 PM
Juan M Molina


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Los individuos se reflejan mejor en lo que piensan que en lo que dicen.

Rafael Echeverria

La comunicación humana es uno de los fenómenos más complejos y a la vez más sub-estimados.

Cuando se habla de comunicación humana se suelen considerar solo lo que la gente dice y lo que escucha, dejando por fuera lo que no dice

El callar implica que reconocemos algo que está presente en nuestro pensamiento pero que decidimos no expresar abiertamente en nuestra conversación con el otro. 

¿Por qué la gente se calla las cosas? ¿Qué sucede dentro de nosotros cuando decidimos no expresar al otro nuestro pensamiento? El callar es una rutina defensiva donde a veces somos prudentes y a veces compasivos:

"Me reservo mi opinión porque temo que las consecuencias para mi pueden ser peligrosas y prefiero evitar el riesgo". Este es el callar por prudencia.

O "me quedo callado para no poner en evidencia las incompetencias o fallas del otro", es decir, me callo por compasión.

Incluso estas dos formas de callar llegan a formar una peligrosa combinación: “mejor no lo pongo en evidencia, así tampoco apareceran mis incompetencias”.

Pero no dejamos de pensar lo que pensamos y aunque nos callemos, seguiremos actuando de acuerdo a cómo pensamos.

Aparecen entonces reacciones fuertes, incluso violentas, ante lo que el otro dice o hace. Los grupos dejan de entenderse. Se habla de incompatibilidades, de “falta de química en las relaciones”, de que no nos entendemos o no queremos entendernos. Las palabras pierden poder y no valen mayor cosa. Nos ignoramos mutuamente. Aparecen también los “grandes temas que no pueden conversarse”. La confianza mutua se debilita y va desapareciendo.

El efecto de estas rutinas defensivas es mortal para una organización ya que resiente fuertemente la capacidad de coordinar acciones y trabajar en equipo.

¿Se le puede dar la vuelta a esta situación en una empresa? Es posible, siempre que se parta de que examinar la comunicación dentro de una empresa implica, además de revisar el decir y el escuchar recíproco, preocuparse por lo la gente calla y por lo que no se dice.

Hay algunas prácticas que pueden ayudar a cambiar esta situación:

1. Reconocer la legitimidad del otro asumiendo con honestidad que cada uno procura hacer lo mejor dadas las circunstancias.

2. Desconfiar de nuestras primeras interpretaciones sobre el otro. Esto implica que debemos estar dispuestos a revisar críticamente nuestros juicios e incluso cambiarlos.

3. Aceptar que mis acciones pueden estar contribuyendo al problema.

4. Preguntarle a los demás por cómo están viendo la situación, las inquietudes y preocupaciones que los mueven, por las posibilidades que ellos ven y por lo que ellos consideran relevante.

5. Preguntarle a los demás cómo mis acciones pueden estar contribuyendo al problema.

Y quizás las prácticas más obvias están relacionadas con el las de no callar:

1. Plantearle a los demás mi interpretación de la situación, mis preocupaciones y las posibilidades que veo.

2. Compartirles las posibles consecuencias que anticipo de sus acciones, sin atribuirles intención de producirlas.

3. Establecer en conjunto acuerdos de confianza para establecer acciones correctivas.

Estas prácticas parecen simples, pero implican cambios profundos en la persona, en el observador que es y en la forma en que percibe el mundo y la realidad. Implican retar nuestras convicciones y juicios, pero si nos comprometemos a ellas, nos ayudarán a potenciarnos tanto a nosotros mismos como a los equipos de trabajo donde participamos.

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Muy útil

Enviado por el 17/12/2010 a las 11:45 AM
Patricia Inés Ferrero

Muy útil Juan.Me gustó !!!.Besotes!!!

Patricia.


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