Back to basics: Certidumbre, ignorancia y ceguera

Enviado por Juan M Molina el 01/02/2011 a las 10:53 AM
Juan M Molina

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El primer paso de la ignorancia es presumir saber, y muchos sabrían si no pensasen que saben.

Baltasar Gracián

Una sola persona tiene cierta capacidad de accionar y producir resultados. Esta capacidad está dada por varios factores como son el conocimiento, los estudios, la experiencia, compartir con otras personas, entre otros.

Y esa capacidad se evalúa de acuerdo a los resultados que obtiene la persona: si son los esperados, caracterizamos a la persona como capaz, con dominio y certidumbre en lo que hace. A ese espacio de certidumbre lo llamaremos el espacio donde “sé que sé”

Pero ninguna persona posee todo el conocimiento o la capacidad requerida para acometer cualquier situación. Es cuando aparecen los demás como posibilidad, es decir, la red de ayuda que se moviliza a través de pedidos.

Puede parecer obvio, pero muchos de los problemas que enfrentamos a diario siguen existiendo porque tratamos de resolverlos nosotros solos, con las acciones que ya conocemos. Buscamos mover esas situaciones al dominio donde nos sentimos capaces, a “nuestra certidumbre”, y cuando aplicamos las acciones que conocemos a problemas que no conocemos los resultados son impredecibles y en la mayoría de los casos no corresponden con lo esperado.

El dominio de lo desconocido puede tener dos formas:

  • “lo que sé que no sé”, es decir, donde reconocemos que no tenemos las competencias para accionar. A este espacio lo llamamos ignorancia.
  • “Lo que no sé que no sé”: es quizás el espacio mas complejo y lo llamamos ceguera.

Todas las personas tenemos estos tres espacios: certidumbre, ignorancia y ceguera, y lo más interesante es que estos tres espacios pueden ser distintos entre las personas. Por eso mientras más heterogéneo es un grupo, mayor cantidad de soluciones y respuestas podremos encontrar.

Esta puede ser la clave para potenciar nuestra capacidad de enfrentar situaciones y resolver problemas, en especial aquellos que reconocemos como complejos:

  • Ver al otro o a la otra como posibilidad: Invitarlo a construir. No plantearle nuestra solución como “la solución”, sino compartirle la situación e invitarle a que nos comparta su punto de vista.
  • No asumir que el problema está en nuestro espacio de certidumbre: permitirle al otro que nos plantee una nueva posibilidad. En otras palabras, estar abiertos a que quizás estamos en el espacio de ceguera, y que estamos dispuestos a pasar al espacio de ignorancia.

Es decir, acometer en conjunto la solución, declararnos ignorantes y estar abiertos al aprendizaje.

"Ignorante" se ha utilizado como un calificativo despectivo y quizás de ahí surge un temor natural a declararnos ignorantes. Esta connotación negativa puede cambiar si agregamos nuestra declaración de apertura al aprendizaje.

Dicho de otra forma: “me declaro ignorante y estoy abierto y dispuesto a aprender”.

No estamos solos en el mundo. La red de apoyo y su capacidad de resolver situaciones que hoy nos agobian es mucho mayor de lo que sospechamos.

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