"No sabemos como las cosas son, solo sabemos como las observamos o como las interpretamos. Vivimos en mundos interpretativos"
Rafael Echeverría.
En mi post anterior describí tres dominios del accionar humano:
- La certidumbre, donde “sé que sé”
- La ignorancia, donde “sé que no sé”
- La ceguera, donde “no sé que no sé”
También postulé que declararnos ignorantes o ciegos nos abrimos a la posibilidad de aprender y de ser cada vez más capaces.
Pero ¿cómo aprendemos?.
Hay un ciclo que a primera vista parece bastante simple y que explica el proceso del aprendizaje:
- Nosotros interactuamos en el mundo a través de las acciones que nos son posibles.
- Producto de esas acciones se generan unos resultados, los cuales evaluamos como positivos o negativos.
- Luego de la evaluación hacemos los cambios sobre las acciones que realizamos buscando gerenar mejores resultados.
Este primer ciclo lo llamamos aprendizaje de primer orden, y está circunscrito a mejorar nuestro conjunto de acciones posibles.
Pero a veces esto no es suficiente.
La vida nos plantea situaciones donde requerimos cambios más profundos en los que necesitamos retar nuestros paradigmas y cambiar algunas de las premisas desde las que vemos esas situaciones.
El aprendizaje de primer orden nos ofrece cambiar las acciones, pero lo básico no cambia: nosotros como individuos observadores del mundo. Podemos cambiar las acciones, pero si no cambiamos nuestra forma de mirar el mundo siempre estaremos limitados en a las acciones que vemos como posibles.
Aparece entonces el aprendizaje de segundo orden, donde nos cuestionamos nuestra forma de mirar e interpretar el mundo.
En las empresas hay problemas que se originan por diferencias "históricas" entre distintos departamentos, por ejemplo:
"¿Cómo conversamos nosotros los de Producción con Ventas, si siempre hemos estado distanciados?"
"Es imposible hablar con los de Sistemas porque siempre nos dicen que no."
"Los vendedores no saben lo complicado y costoso que puede ser incluir lo que piden en el sistema."
Las empresas están llenas de estas convicciones “históricas” y buscan resolverlas con soluciones de “primer orden”:
- Reportes y consultas de Operaciones a Ventas y viceversa.
- Metodologías y formularios donde se especifiquen detalladamente los requerimientos.
- “Pedirle a los jefes que pongan orden”
Y como esas, muchas “acciones nuevas” que ayudan muy poco a resolver los problemas de fondo.
Y el fondo está precisamente en cambiar la forma en que las personas miran estos problemas, es decir, cambiando nuestro observador:
"Si somos la misma empresa ¿como podemos alinear los objetivos de Ventas y Producción?"
"¿Qué les preocupa a ellos y que nos preocupa a nosotros?"
"¿Qué cosas en común tenemos?"
"¿Podremos en conjunto establecer una solución que nos convenga a ambos?"
Algunos lo llaman cambio de actitud. Para otros es ver las cosas desde otro punto de vista. La clave está en no esperar a que el otro de el primer paso, sino darlo nosotros primero.
El aprendizaje de segundo orden es un cambio en nuestro observador que nos abre la posibilidad a nuevas acciones efectivas para hacerse cargo de estos problemas.




















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