
La noticia de algunas reacciones violentas en Europa, a propósito de la crisis financiera, me conmovió bastante. En el New York Times, apareció el artículo siguiente
Hurt by Economy, Europeans Vent Their Anger
Al conectar esta noticia con las distinciones de acción efectiva: evaluaciones, estados de ánimo y acción, veo con preocupación como las consecuencias sociales de esta crisis comienzan a darse ya en estos países de Europa.
A la vez y siguiendo la reflexión sobre lo contagioso de los estados de ánimo, entonces me pregunto: ¿qué otras reacciones o en qué otros lugares, otra gente sintiendo los efectos de la crisis, responderá de manera similar? ¿puede traer esto algunas reacciones en cadena como ocurre con las bolsas en el mundo financiero?
Es imperativo que haya consensos, estrategias, propuestas y compromisos en firme de parte de nuestros líderes, en los foros donde se discute el tema (como en la reunión próxima del G-20 en Londres) respecto a qué acciones tomar para enfrentar esta crisis y hacerse cargo de los clientes afectados (trabajadores, empleados) además de las empresas e instituciones.
Hoy en conversación con un grupo de ejecutivos escuché la frase: "... si en vez de hacer rescates a instituciones quebradas y gastar presupuestos millonarios, repartieran US$ 1 MM (un millón de dólares) a cada ciudadano se acabaría el problema..."
Más allá de lo brillante o superficial del comentario, me quedé pensando...




















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