
En el mundo de los negocios, la vida en pareja, la política y, en general, en la vida en sociedad el punto central del juego es lograr que las relaciones sean sólidas y duraderas.
Sin embargo, esta plataforma fundamental de sustentabilidad para que lo demás funcione, pasa a segundo plano con muchísima facilidad.
Reflexionando sobre mis propios desaciertos y lo que vemos a diario en las organizaciones, creo que debemos rescatar varias prácticas pero una central es la de disculparnos.
Disculparse es un acto de reflexión y acción (por lo tanto aprendizaje) que rescata al individuo por encima de las transacciones y eventos de la interacción continua.
Sin embargo, la disculpa ofrecida y aceptada genera un entorno completamente distinto sobre el que seguir la dinámica y abre el espacio para que la contraparte aprenda o incorpore esta misma práctica en su forma de actuar; lo que definitivamente activa un círculo virtuoso.
Si a los niños les enseñamos de que se disculpen con sus amigos cuando están jugando, ocurre algún evento y continúan el juego felices..
¿Por qué a los adultos nos cuesta tanto disculparnos?
Definitivamente no tenemos una buena interpretación de lo que significa disculparse o de la relevancia de cuidar y proyectar las relaciones
Navegando por la web di con este blog llamado the art of manliness (algo así como la esencia del ser masculino) en la que viene un interesante artículo sobre porqué nos cuesta disculparnos y los elementos para una buena disculpa.
Ver artículo aquí
Adicionalmente un blog dedicado al tema acá
























DISCULPARNOS
Este acto tan sencillo pero tan valeroso, produce un cambio tan positivo que baja barreras. Es un ejercicio que tambien debiéramos practicar con nosotros mismos, disculparnos, perdonarnos por algo que no hicimos, que no dijimos o al revés; que nos atormenta y no nos deja avanzar. Disculparnos para crecer...