El estado de ánimo y la Libertad Emocional

Enviado por Juan M Molina el 15/04/2010 a las 10:14 AM
Juan M Molina

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Algunos días la gente se levanta de la cama con “la depre”: ese lamentable estado de ánimo que todos llegamos alguna vez a experimentar que hace que todo el día nos vaya mal.

El estado de ánimo depende de la mente, es decir lo que piensa y siente una persona y su funcionamiento físico. La conexión entre mente y cuerpo permite que los pensamientos y emociones se expresen con el cuerpo. La mente guía al cuerpo y éste la acompaña y las emociones de preocupación, miedo, dolor, desesperanza, odio, resentimiento, etc. se reflejan en el rostro.

La mente tiene la capacidad de cambiar de un estado a otro en forma inmediata y cuando eso sucede, todo alrededor también cambia.

Si nos levantamos con el pie izquierdo, las experiencias placenteras del pasado nos pueden ayudar en el presente a recuperar el estado de ánimo normal porque representan un recurso para levantar el ánimo.

Ponerse en un estado de más recursos es una forma de salir de estados emocionales negativos y recobrar un estado normal. Pero en las empresas esto puede ser complicado, peor aún en entornos de crisis que obligan a las empresas a trabajar mas horas y a reducir gente y beneficios; esto genera emociones negativas en todos los niveles. Y como los estados de ánimo se contagian, el ambiente laboral se torna denso y desagradable, aparecen el miedo, la desconfianza y la desmotivación que traen consigo el peso adicional de la falta de productividad en la gente.

Cuando se logra cambiar de forma de actuar, los demás alrededor también cambiarán y toda la situación será diferente.

El ser humano nace con libre albedrío, con la libertad emocional para cambiar de estado de ánimo voluntariamente y las personas que lo logran pueden experimentar los vaivenes de su existencia pero sin quedarse fijados al sufrimiento. No sólo podemos reaccionar frente a lo que nos pasa sino que además podemos influir en nuestros estados de ánimo y cambiarlos, porque todo depende de nuestra interioridad.

Los Líderes en las empresas tienen la inmensa responsabilidad de saber entender los "indicadores del ánimo" y tomar medidas para que su personal se posicione en el estado de ánimo requerido para salir adelante.

Algunas prácticas para mejorar el estado de ánimo de la gente pueden ser:

  • Clarificar la visión y objetivos de la empresa y permearlos a toda la organización.
  • Focalizar el trabajo a aquellas actividades clave para lograr estos objetivos.
  • Mantener a la gente informada de la situación real de la empresa.
  • Celebrar las pequeñas victorias y avances en la salida de la crisis.
  • Estar cerca de la gente, favorecer la comunicación directa e interpersonal sobre la escrita.

Se puede resumir como mantener la comunicación abierta con toda la gente. Esto implica que los Líderes deben ser los primeros en crearse el estado de ánimo necesario y permearlo a la gente.

El trabajo duro y productivo es la vía para salir de la crisis, pero ésto solo se logra con un equipo de gente donde todos están motivados y con el estado de ánimo adecuado para ello.

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